La 21.ª edición del Annual Biocontrol Industry Meeting se celebró del 20 al 22 de octubre en el Congress Center Basel (Suiza), organizada por IBMA y FiBL. Más de 2.000 delegados de 60 países y más de 180 expositores compartieron tres jornadas dedicadas a la innovación, a la cadena de valor y a las políticas que pueden llevar el biocontrol a su siguiente nivel.
Alessandra Moccia, Senior Director Global Regulatory Affairs de Suterra y vicepresidenta de IBMA, ya anticipaba en los días previos que esta edición llegaba en “un momento histórico para la agricultura europea y el biocontrol”. Y así fue.
En este artículo desgranamos los hitos más importantes del encuentro.
La primera jornada se centró en los avances científicos y tecnológicos que están dando forma al biocontrol del futuro. Las empresas que presentaron sus innovaciones compartían un objetivo: aportar nuevos modos de acción.
Se mostraron soluciones microbianas orientadas al manejo de resistencias, bioinsecticidas enzimáticos de contacto y tecnologías basadas en ARN de doble cadena (dsRNA), planteadas para integrarse en los programas de manejo existentes más que para sustituirlos.
La segunda jornada trasladó el debate a la cadena de valor. La ponencia principal, centrada en Brasil, recordó que un buen producto es solo el punto de partida: también hace falta saber llevarlo al mercado y acompañar al agricultor.
Según se expuso en el caso de Kenia, el uso de biocontrol ha permitido reducir entre un 40 y un 60 % el empleo de fitosanitarios convencionales, con un aumento cercano al 20 % del rendimiento. Los agricultores confían sobre todo en otros agricultores y en los técnicos de campo, por lo que las parcelas demostrativas resultan clave.
Jennifer Lewis, directora ejecutiva de IBMA, lo resumió en el balance oficial del encuentro: “La innovación está claramente ahí y, para escalar, la industria debe ayudar a los agricultores a entender el biocontrol y cómo funciona en sus explotaciones”.
Una de las sesiones más seguidas abordó el paquete Ómnibus X de simplificación en seguridad alimentaria y de los piensos, presentado por la Comisión Europea en diciembre de 2025 y que modifica, entre otros, el Reglamento (CE) 1107/2009.
La propuesta de la Comisión incluye una definición de biocontrol común para toda la UE, aprobaciones ilimitadas para sus sustancias activas, acelerar evaluaciones, autorizaciones provisionales y la supresión de la obligación de que los agricultores registren su uso en el cuaderno de campo.
La atención está ahora en el Parlamento Europeo, que en noviembre de 2025 respaldó con un 90,8 % de los votos un informe de propia iniciativa centrado en el biocontrol. El objetivo es que fije su posición a finales de 2026, paso necesario para cerrar el acuerdo definitivo con el Consejo.
Innovación, confianza del agricultor y un marco regulatorio proporcionado. Esa es la combinación que Basilea ha puesto sobre la mesa para que el biocontrol llegue a más hectáreas.
Suterra comparte esa visión. Como aliado referente en confusión sexual a nivel internacional, ha hecho de la innovación su principal herramienta: desde la síntesis de feromonas en origen hasta el desarrollo de soluciones que acercan el biocontrol a agricultores de todo el mundo.